De las ‘comunidades virtuales’, al activismo
El uso de Internet lleva a un mayor activismo social, a involucrarse en temas con los que antes no se tenía ningún compromiso. La participación en ‘comunidades virtuales’ lleva a desarrollar acciones offline. Eso es lo que dice el estudio/encuesta Digital Future Report 2007 (PDF), elaborado por el Center for the Digital Future, de la Annenberg School for Communication de la la University of Southern California. Llego a él por Antonio Fumero, que resume los resultados en Virtualmente real:
- El 43 % de los internautas que se declaran miembros de alguna comunidad virtual dicen considerarla tan importante como cualquier comunidad o red social tejida en el mundo material.
- Alrededor de la quinta parte de los miembros de esas comunidades virtuales afirman llevar a cabo acciones offline relacionadas con esas comunidades online, al menos una vez al año.
- Cerca del 44 % de los miembros de comunidades online dicen participar más en actividades de acción social desde que pertenecen a las mismas.
Y justo esta mañana leo un par de post de Javier de la Cueva sobre las nuevas sentencias judiciales contra el canon de los CD. La última ha sido dictada por un juzgado de Las Palmas de Gran Canaria, que obliga a la que le devuelvan a Tinguaro González los 0,88 euros del importe del canon a un DVD (creo que es un DVD). Lo ridículo de la cantidad que debe ser devuelta pone más en evidencia lo simbólico el acto. Y Javier de la Cueva lo explica, porque ha sido él el artífice que ha promovido esas demandas a través de su iniciativa para demandar el canon. Después de tres sentencias que obligan a devolver el canon, la plataforma formada por empresas Todos contra el Canon parece que quiere montar una asociación, y De la Cueva explica por qué esto es un error, y nos devuelve a los resultados del estudio anterior sobre el activismo:
El segundo motivo es el del aprendizaje. Si algo ha demostrado el proyecto de la “Demanda contra el canon” es que una comunidad virtual es mucho más poderosa que una asociación.
Si la asociación para recuperar la exención del canon fuera creada por quien nada supiera de Internet, existiría una excusa. Pero cuando quienes se dicen expertos en Internet proponen una asociación en lugar de una comunidad virtual y un proyecto abierto, además de demostrarnos su poca pericia nos están indicando que no han aprendido nada.
Hay dos detalles muy interesantes sobre el informe. Por un lado, se habla de ‘mundo online’ y ‘mundo real’, una distinción que yo aborrezco. Para quienes estudian Internet, sus comunidades, sus culturas y sociedades, esa dicotomía es un punto de paso obligado. O la tomas, o la dejas. Optar por ella te sitúa teóricamente, lo mismo que rechazarla. Y no hay posición neutra. Yo la aborrezco porque creo que en lugar de ayudarnos a comprender lo que ocurre lo enmaraña todo. En realidad, esa dicotomía mundo online/mundo real es una reproducción de la anterior división entre mundo virtual/mundo real, que ya todos hemos abandonado. En el informe aún quedan regustos de esa idea de lo virtual, usan el término de mundo online, y sin embargo después siguen hablando de comunidades virtuales’, ¿virtuales en qué sentido si sus efectos son más ‘reales’ que los que produce la televisión? Esa dicotomía es la que después nos obliga a hacer malabarismos como el titular de Antonio: ‘Virtualmente real’. No nos ayuda a comprender porque hace más difícil entender cosas como las que muestra el informe, que lo online está imbricado en nuestras vidas como un elemento más. Eso no significa que lo virtual no exista como categoría, pero en todo caso, si aparece en nuestros estudios, lo que tenemos que hacer es explicarlo: cómo se construye lo virtual?, ¿cómo son capaces los usuarios de juegos, MUD, etc, crear la virtualidad frente a la pantalla?, explicarlo, y no asumirlo como punto de partida.
En cualquier caso, frente a esa dicotomía, que cada uno escoja, y que cada palo aguante su vela. Y después que soporte el chaparrón.






La distinción entre virtual y no virtual, que usted
tanto aborrece es necesaria , lo que no significa
que una esté separada de la otra.
Por poner un ejemplo: no es lo mismo una comunidad
virtual que una comunidad
no virtual, aunque una comunidad no virtual puede
existir de manera simultanea en el ciberespacio o
viceversa, relacionandose de esta manera el mundo
virtual con el mundo físico.
la problemática que plantea de La Cueva “asociación” versus “comunidad virtual” nos situa en el debate sobre la organización de los movimientos sociales o de la misma “sociedad civil”. La asociación tiene un registro legal, unos estatutos y una estructura organizativa clara para todos, generalmente basada en un modelo de democracia representativa, en la cual los miembros eligen a sus representantes por votación. Las comunidades virtuales no tienen esas constricciones legales y su organización puede optar por fórmulas muy diversas, pero quizás no siempre sean transparentes a sus miembros ni tienen existencia jurídica… Tianguro González es quien ha recibido el importe. La estrategia del goteo de sentencias quizás pueda tener su peso a la larga si conecta con la opinión pública, pero en fin, no soy jurista…
Es verdad, Elisenda, tienes toda la razón en eso de que no son transparentes las comunidades de Internet, en general, la mayor parte de esas iniciativas colectivas que conozco se mueven en torno a una jerarquía difusa que permite mantener la sensación de horizontalidad, apertura y carácter democrático. Es esa una virtud y quizás también ¿su defecto?, sobre todo cuando al final, en los momentos de crisis y controversia parece que no son tan abiertas y democráticas.
Hace poco, en la lista de AOIR, una chica miembro hacía una pregunta, unos días después Barry Wellman contestaba señalando la pregunta de esa chica (que era pedía bibliografía sobre tiempo e Internet, sin especificar mucho) como un ejemplo de pregunta que ‘NO’ está bien formulada. Un montón de gente reaccionó después sus mensajes criticando esa respuesta de Wellman. Lo cierto es que Wellman se atreve a hacerlo, lo hace y eso queda ahí flotando. No creo que muchos otros suscriptores se atrevieran a hacerlo, pese a que en la lista casi todos tenemos el mismo estatus. Bueno, al menos eso es lo que pensamos.
Estuve observando la plataforma “Second Life” (http://secondlife.com/). Second Life esta creando sociedades de consumo muy semejantes a las constituidas en la vida real. Los “residentes” de Second Life se incrementan por minuto. Harvard y la Universidad de Southern California han puesto campuses, Reuters ya abrio una oficina, Sony se esta posicionando en el mercado al igual que Nike, que ya ha empezado a vender “tenis vituales”. Los usuarios de Second Life realizan actividades cotidianas como ir de compras o a un concierto de jazz en ambientes representados que son sorprendentemente similares a los de la vida cotidiana en una sociedad capitalista. Distinto a otros juegos de rol online, en Second Life no hay misiones, objetivos o ganadores. Es llevar una “vida virtual”. Esta “segunda vida” se parece a la vida llevada en una sociedad de consumo pero “gobernada” por Linden Lab (la compania creadora de esta plataforma), no por un sistema democratico.
Cuando comenze a ver esta pagina me quede muy sorprendida. Crees que el termino “realidad virtual” sea adecuado para describir el ambiente social en Second Life? Otro tema que me parece importante es el de gobernabilidad y vigilancia en este nuevo tipo de sociedades, ya que estas condiciones son dadas por la empresa que ha creado la plataforma. Seria muy interesante si otras personas pudieran comentar al respecto tambien.
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